MARIO PAVEZ / 2016

Del 21 de abril al 17 de mayo de 2016

 

“Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer”.

Roberto Bolaño

 

 

Mario Pavez o el teatro del  mundo 

 

Mario Pavez (Santiago de Chile, 1974) se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Chile en 2001. Dos años más tarde obtiene una beca de postgrado de la Fundación Arte y Autores Contemporáneos de Madrid. En 2005 cursa un Master en Teoría y Práctica de las Artes Plásticas Contemporáneas, en la Universidad Complutense, y posteriormente realiza sus estudios de doctorado en la misma.

Al cursar los estudios de Bellas Artes en Santiago de Chile ya pone de manifiesto la certeza del artista por los caminos que estaba dispuesto a transitar, es imprescindible reconocer su vinculación con la fotografía, ya que su progenitor es fotógrafo en su país natal y Mario Pavez, al margen de su interés por el mundo y la técnica fotográfica, también hizo de esa profesión en sus aspectos más prosaicos, una manera de ganarse el sustento.

Resulta curioso observar en los cuadros de un creador contemporáneo las referencias a los maestros antiguos, desde Rembrandt a Rubens, pasando por Caravaggio, Jacob Jordaens, algunos de los pintores de la dinastía de los Teniers o El Españoleto, además de hallar concomitancias con los ámbitos teatrales y cinematográficos que le entroncan con autores como Buñuel o las películas del neorrealismo italiano que marcan algunas de las composiciones de Pavez, que podrían semejar encuadres cinematográficos y, naturalmente, personajes de algunos de esos filmes.

Sé, por sus propias palabras, que actualmente dibuja poco en el entramado iniciático de sus pinturas, pero me atrevo a afirmar que estamos ante la obra de un notable dibujante, de fundamentada ejecución y equilibrio, inmerso en una dicción realista de interesantes cualidades pictóricas y cuya fidelidad a la reproducción del modelo, pertrechado también de connotaciones psicológicas, no elimina la emoción que transmiten algunos de estos arquetipos individuales plasmados al óleo.

Los ambientes urbanos de las pinturas de Pavez nos trasladan a cafés cantantes, cabarets y otros lugares donde, con la apariencia de la sofisticación, se pueden producir imágenes de una cierta estética “canalla” y erotómana. Igualmente, hallaremos referencias subvertidas a los pintores del siglo XIX, Moreno Carbonero, o anteriores como Jacob Jordaens, sin renunciar por ello a lo ordinario, lo cotidiano, porque lo que trata de evitar el pintor chileno es el excesivo refinamiento de sus antecesores. “Los realistas a veces somos víctimas del buen gusto”, afirma Pavez,  que manifiesta “tener un interés profundo por las personas” y precisa ponerles caras y ojos a los protagonistas de sus lienzos que pueden pasar por seres anónimos para el gran público, aunque él necesite conocer a la gente que pinta. Incluye en sus obras como temáticas reincidentes el teatro, lo absurdo, citando a Parracio, una cortina que al descorrerse nos descubre un mundo oculto tras una transparencia apenas entrevista. Construir una imagen convierte al pintor en un director de orquesta que va situando la sinfonía compositiva de acuerdo a sus parámetros tanto en el color como en las masas que emplea.

Si hablamos del periodo en que vivimos, lo que se ha denominado la postmodernidad, y donde coexiste la técnica puesta al servicio de las ideas junto a una nueva poética que sobrepasa los movimientos del siglo XX. Cuando el arte no acepta el nuevo alfabeto siempre se encuentra un lugar para la ocurrencia que a veces se confunde con la avanzadilla del porvenir, y no con la pseudofilosofía  “del todo vale”.

La utopía del individualismo ha sustituido, en las primeras décadas del siglo XXI, a la de la solidaridad, porque hemos dado el paso del nosotros hasta el yo. Y ahora, en el ámbito de la creación plástica, toma conciencia una nueva manera de mirar, una relectura de los viejos iconos e igualmente un redescubrimiento simbólico de antiguos materiales utilizados por los artistas de otras épocas, transitando por un camino distinto aunque empleemos los mismos pies para desplazarnos.

Para situar las composiciones de Pavez en el ámbito histórico recordaré que su vinculación con Caravaggio le viene dada por el tratamiento expresivo de la luz, el gusto por los modelos populares y las composiciones con los cuerpos en un primer término, además de manifestarse a través del realismo más absoluto, preocupándose de lo humano, material e inmediato,  definiéndose como preclaro defensor del hedonismo y del abierto carácter erótico de estos cuadros desinhibidos que ofrecen nuevas versiones de lo pasional. También como el maestro italiano, Mario Pavez trabaja la mayoría de las veces directamente sobre el lienzo, dejando de lado los esbozos y los dibujos preparatorios.

Su obra se inserta asimismo en la estela de Jacob Jordaens (Amberes, 1593-1678), turbulento y desapacible, destacando, al igual que Pavez, su imaginación y versatilidad en cuanto a diseño y colorido. Las características que comparten sus grandes cuadros costumbristas son las composiciones abigarradas de violento cromatismo, formas expresivas y sensualidad exultante, organizadas con espesos empastes, fuertes contrastes de luz y sombra y un colorido a menudo bastante fantástico. En el caso del flamenco sus enormes pinturas costumbristas tratan de modo hagiográfico el tema de la borrachera exagerando los tonos. El chileno otorga en cambio una presencia significativa a mujeres que no ocultan sus encantos y que parecen ser parte de la decoración de antros en los que el artista seguramente encontró inspiración en el Chile natal de su juventud, porque el encuadre de algunas de estas composiciones, de marcado sentido fotográfico, habrían activado la memoria del tiempo pasado en que si no fue feliz se aproximó a esa posibilidad.

Normalmente los cuadros son elaborados tras innumerables sesiones fotográficas con los modelos posando “in situ”, más parecería que el artista está observando la imagen por el rabillo de la cerradura, como un “voyeur” que es capaz de sorprender los más nimios detalles de las personas que protagonizan sus composiciones, quienes se manifiestan con naturalidad como si el artista no estuviese físicamente en la misma estancia.

Pavez necesita formatos medios y grandes para expresarse porque muchas de sus obras están resueltas como secuencias narrativas, casi fotogramas. No trata de explicarse a través de una foto fija sino de un discurso que tiene un desarrollo proyectable más allá del soporte y siempre explicado en primera persona, ya que aunque el artista no sea el protagonista físico de los cuadros, sus vivencias están reflejadas en estas composiciones teatralizadas que consiguen con su gama temática y cromática los tonos y las circunstancias de una generación, la chilena (y por extensión latinoamericana), paralela a la generación española más internacional que tuvo su cuna en ese Madrid cantado por Pablo Neruda: “me gustaba Madrid / Y ya no puedo verlo.”

Aunque hay sin duda una intensa poética en estas obras de Pavez, quizá lo más inmediato sea la prosa descarnada con que el artista reconoce su inspiración en el infrarrealismo de Roberto Bolaño, que marcó con algunas páginas de Los detectives salvajes las composiciones de Pavez, sobre todo aquellas en las que palpitan la carne y los deseos más recónditos de los seres humanos, esos con los que se cumple en la penumbra de los lugares en los que se trata de conquistar los huecos prohibidos.

El protagonismo de personajes genialmente definidos por una enorme riqueza de rasgos que les hace inconfundibles y adjetivables de manera personalísima, muy propio de Bolaño, resulta también rastreable en uno de los cuadros de la exposición, el titulado Bodegón con pollo en una acrobática definición, de solución plástica atrevida y con significativa llamada a las pasiones de la carne (y no me refiero al ave que será degustada por los comensales).

Pero si buscamos más conexión vital con Bolaño, del que Pavez es lector empedernido, quizá nos topemos con su correlación poético-plástica si tomamos como referencia el último párrafo de la obra Amuleto que finaliza así: “Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer”.

La influencia de la literatura de diversa calidad es una constante que nos hace pensar en la sugerencia de Gustave Flaubert: “sé ordenado en tu vida para poder ser violento y original en tu trabajo”. El pintor chileno quiere ser personal en su creación y mantiene sin embargo una biografía que le aleja de la lucha por la vida soterrada que aflora en su arte, donde se permite un diálogo con las pasiones pero también una vertiente burguesa que le lleva a realizar retratos por encargo para colecciones privadas y públicas.

Saramago y Cézanne son otros dos artistas que manejan su propia teoría sobre el magma en el que se disuelven. El Premio Nobel portugués asegura que “el caos es un orden aún por descifrar”, mientras que el más moderno de los pintores del siglo XIX también tiene un conjunto de cuadros a caballo entre el erotismo y lo melodramático, por ejemplo el titulado “Orgía” en 1867 y en especial la “Moderna Olimpia” (1874) quizá la más extraordinaria de sus fantasías lúbricas que recibió la condena unánime de críticos y público. Él manifestaba “vivir en un arco iris de caos”.

Hay un punto de perversión en estas telas de Pavez que proyectan una singular teatralización en estas composiciones que no renuncian a lo que podríamos denominar el desorden latinoamericano, una historia que se nutre de la magia autóctona y de las raíces españolas.

Las líneas oblongas del Barroco son las preferidas, pues son las que anudan a las formas, presentándolas, sin embargo, con una movilidad que se refleja en los perfiles elípticos de los miembros arquitectónicos, y toda esa proyección de la curva, que es un reflejo de lo femenino, adquiere protagonismo indubitable en los cuadros de Pavez, si bien en el caso del pintor chileno incardinado dentro de una realidad de carácter narrativo, preocupándose de lo humano, material e inmediato, laborando directamente sobre el soporte. Mario Pavez no renuncia ni al exceso ni a la narratividad.

Los retratos de Pavez manifiestan que todo el mundo se parece, lo que quizás debamos entender como una excusa para asegurar que cualquier personaje o situación es pintable. Están presentes en esta muestra los de diferentes personas: un  pescadero, una periodista, una chica joven, el galerista que dirige la sala donde expone y un autorretrato, que son plasmados con algunos de los elementos que sirven para identificar sus oficios, en el caso de la periodista con una libreta de notas en la mano, mientras el pescadero aparece con un cuchillo. Los pinta en perspectiva frontal desafiando al espectador con miradas profundas y una pose sencilla, nada rebuscada, conjugando los elementos que les hacen identificables con una mirada psicológica que trata de penetrar en los rasgos únicos de sus personalidades.

Otro de sus óleos, Orla nocturna, exhibe un grupo de vasos y manos que circundan a la protagonista formando una guirnalda que quiere destacar enmarcando una belleza de vestal clásica y al mismo tiempo de mujer del siglo XXI que concita la admiración de sus contemporáneos.

Mesa con melocotón en almíbar, de formato circular, nos recuerda a una mirilla y la idea del “voyeur”, la persona que desvela con su ojo una realidad situada más allá de su cercanía y que además actúa sin ser visto. En esta obra trabaja pictóricamente con distintos planos, situando la acción en el segundo plano y dotando de singular importancia a la naturaleza muerta del primero, que es una traslación de la obra de Pieter Aertsen y que también coincide, en la dinámica temática y compositiva, con otros flamencos que exploraron este tipo de composiciones.

Santo Tomás se inspira en la obra de Caravaggio La duda de Santo Tomás, cuando el apóstol duda de la herida de Cristo en el costado y para que la confirme el Mesías le sugiere que meta su mano en el hueco dejado por la lanzada cuando fue crucificado. Pavez aprovecha la composición, con mucho movimiento, y traslada el claroscuro al espacio urbano contemporáneo, aunque eliminando la intención evangelizadora e ignorando el contenido religioso. La duda es en este caso banal y laica.

Lady Pulpa recuerda muchas de las composiciones de mesas bíblicas, intentando con una composición barroca exagerar las expresiones utilizando los rostros extasiados, que incluye la calavera (vanitas) dentro de un bodegón barroco y flamenco, con el tradicional limón y otro tipo de frutos que protagonizan esas naturalezas, aportando la contemporaneidad de la vestimenta de los personajes con lo que somos transportados a la actualidad

El beso de Judas de Caravaggio es el antecedente del Judas de Mario Pávez, al que incorpora humo como en fotogramas de películas de los ochenta,  y con una iluminación de colores en el fondo para realzar las diferentes atmósferas, con personajes distintos, a la búsqueda del movimiento.

En la pintura Fumadora en una taberna utiliza una juerga para componer con diferentes planos y crear profundidad, basándose en algunas composiciones costumbristas de taberna de David Teniers, donde destacan sus equilibrados juegos de luces y sombras, así como lo armónico del cromatismo y la composición. En el caso de Pavez se produce una sucesión de planos resueltos como secuencias cinematográficas aprovechando las características típicas del mirón.

Quizás con menos referencias literarias y fílmicas es el Club Popular, donde el pintor captura una imagen de espacios nocturnos urbanos en uno de sus múltiples recorridos por el Madrid nocturno, donde coexiste lo canalla y lo clasista, a la búsqueda de lugares y localizaciones para sus cuadros, siempre atravesados por  el fragor de la vida.

Estas obras que se asoman a la sensibilidad de los espectadores y que tratan de confluir en sus miradas, no son parte de los versos de La vida es sueño de Calderón de la Barca, sino que proyectan la vida gozosa en varios fotogramas del pequeño teatro del mundo de Mario Pavez puesto en imágenes para recordar las historias de mujeres y hombres que no saben que tienen que morirse, y mientras aprenden que Caronte les aguarda desde su primer llanto, nos convocan al disfrute de la existencia con la pasión como espacio por el que transitar durante los más hermosos crepúsculos.

 

Carlos GARCIA-OSUNA
Editor de las revistas “Tendencias del Mercado del Arte” y “Coleccionar Arte Contemporáneo”.

 

 

Disponible el reportaje “Pintura que parece fotografía”, una entrevista a Mario Pavez del programa Noticiero Cultural Iberoamericano, pinchando aquí.

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CARLES AZCÓN / Emotive constructions

Del 17 de marzo al 12 de abril de 2016
Extendida hasta el 16 de abril

 

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“Create signs, stains and atmosphere through painting and color to interpret life, feelings or emotions. Paint out an impulse, a sight, a thought inside….”

 

“…my aim is to channel the positive energy through color and poetic space…”

 

“…understand and catch how to make life as a leaf…”

 

“…the light has been left inside me…”

 

“…mental notes, thoughts immortalized in a sheet of paper, on a blog or on a canvas. Desires, emotions, passions that have emerged induced by the light…”

 

“…every stroke after stroke are the results of this natural process…”

Carles Azcón

Paint Pulse Magazine, May 2015, Brooklyn, NY

 

 

 

 

Coincidiendo con la eclosión de vida y color que la primavera nos anuncia, nos complace presentar a un joven artista español, nacido en Camberra, Australia, en donde pasó su primera infancia.

Formado posteriormente en la Facultad de Bellas Artes de San Jorge de la Universidad de Barcelona y capacitándose en el Master: “La Realidad Asediada: Realismos y Entornos” de la misma Facultad, consolida un oficio con un potente nivel de vitalidad expresiva.

Consecuente con el linaje de sus maestros (Hernandez Pijuan, Joaquin Chancho, Gerard Sala, Albert Gonzalo), su obra se inscribe a día de hoy, ya, por tradición, en la vertiente más informalista de la pintura y, más concretamente, en la escuela catalana de la misma.

Pintura que se aleja de lo anecdótico social y modas al uso, promoviendo con el entusiasmo de la juventud el desarrollo de una madura y trabajada sensibilidad, para la afirmación del color como fundamento y expansión de sus composiciones.

Sus creaciones son un despliegue visionario de emociones esenciales que estimulan nuestro cuerpo de percepción, dilatándolo y abriéndolo sensitivamente a unas sinfonías cromáticas que afectan muy positivamente a nuestros estados emocionales.

Es por ello, que con la trayectoria de este joven autor recuperamos el gozo visual, que  en esta exposición deseamos compartir, por una pintura pintada en su sentido más genuino.

 

 

Dr. Jose Maria Jori Gomila

Catedrático en la Facultad de Bellas Artes de San Jorge de la Universidad de Barcelona

 

MIGUEL MACAYA / 2016

“Miguel Macaya mira las cosas como si acabaran de aparecer inexplicablemente; entra en el estudio de noche y enciende la luz y las va examinando como el egiptólogo que pasea la linterna por una cripta egipcia”

Antonio Muñoz Molina

“Salta a la vista, y ha sido dicho en numerosas ocasiones, cuál es la filiación espiritual de los cuadros de Miguel Macaya. Los tenebristas barrocos, desde luego, pero también Rembrandt, del que uno se acuerda ante la imagen de un bovino de perfil. Y, cómo no, sobre todo pocos meses después de la magnífica exposición, la línea que enlaza Velázquez, Goya y Manet”

Pablo Llorca

“Macaya sabe plasmar la certeza del dolor y la incertidumbre de vivir”

Maria  de la Pau Janer

“Tienen la universalidad de las imágenes antiguas y casuales, en las que un automóvil es todos los automóviles a la vez, y la instantánea de un criminal incluye a todos los criminales y a todos los crímenes”

Eduardo Mendoza

 

Del 11 de febrero al 7 de marzo la galería Jorge Alcolea exhibe la obra reciente de Miguel Macaya. Artista de cabecera en nuestro espacio, Macaya es foco de las alabanzas de la crítica y el público nacional e internacional. En esta nueva exposición se presentan sus últimas obras, que continúan las emblemáticas series de retratos taurinos y animales, y abren a su vez nuevos caminos que se plasman en los recientes “Caprichos”.

 

50 x 50 / Navidad 2015

MADRID es MADRID


CONSUELO HERNÁNDEZ – TOMÁS GUZMÁN

JOSEFA MEDINA – J.M. BERNARDO BUENO

24 de septiembre – 19 de octubre

 

Bajo el título de “MADRID es MADRID” se presentan cuatro visiones realistas del paisaje madrileño que ofrecen una mirada ecléctica sobre la vida urbana de la metrópolis. Cada uno de estos artistas persigue su propia estrategia, plasmando instantes diferenciados y captando el espíritu variable y sereno de la ciudad.

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Consuelo Hernández, que desde su primera exposición individual en Madrid en 1980 hasta la inmersión plena en el realismo pictórico a finales de los 80, plasma en los lienzos su entorno cotidiano, edificios, calles, personas, recreado en diferentes composiciones de modo muy personal, “poético” en palabras de diversos críticos de su obra. Desde su estancia en Tánger hasta instalarse definitivamente en Madrid, sus obras, fieles a lo largo del tiempo a la tendencia realista, continúan mostrando no sólo una descripción física del mundo sino también sentimientos de evocación.

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Tomás Guzmán convivió en sus inicios con diferentes tendencias pictóricas, desde la abstracción al surrealismo. Pero en el transcurrir de los años ha ido perfilando una pintura realista que revela una meticulosa mirada de los entornos naturales que describe; en el fondo, su propio paisaje personal.

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Josefa Medina focaliza su mirada de retratista hacia las esculturas emblemáticas de la ciudad y sus autores, sin dejar de lado su propia identidad y fusionando pequeñas anécdotas recurrentes en sus trabajos. Sus obras se sitúan en un espacio desprovisto de ambiente, interactuando con el espectador. Obras que invitan a ser vistas sin necesidad de explicación.

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J.M. Bernardo Bueno es arquitecto de profesión, e inserto en esa disciplina ha convivido durante toda su trayectoria vital con el dibujo, el grabado, la pintura y la fotografía. No es entonces de extrañar que, en determinado momento, su mirada se dirigiese hacia el paisaje urbano, que retrata utilizando múltiples y variadas técnicas, importando menos el material que la misma materialización de la idea. Las obras que presenta en esta exposición las ha concebido desde dos perspectivas: por un lado, como revisión de la memoria colectiva, mediante panorámicas elevadas en las que destaca el perfil de la ciudad y su horizonte. por otro, reviviendo experiencias individuales, mediante vistas urbanas que centran la mirar en elementos arquitectónicos reconocibles.

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EXTRAORDINARIA DE VERANO / 2015

Somos amantes del arte de vanguardia, pero en Galería Jorge Alcolea hay también un buen puñado de tradiciones que nos gusta respetar. Una de ellas son las Extraordinarias de Verano: A lo largo de ya quince estíos, reservamos nuestro espacio para mostraros lo mejor de nuestros artistas de manera conjunta, una colectiva que reúne las nuevas creaciones de nuestros grandes nombres, aprovechando además la ocasión para dar un espacio al arte emergente por el que tanto nos gusta apostar.

En esta quinceava edición de las Extraordinarias de Verano hemos querido proveeros de unas cuantas sorpresas y muchos nombres nuevos que, sin duda, no olvidaréis fácilmente. Además, hemos trabajado con el objetivo de crear un espacio para el diálogo entre diferentes lenguajes, demostrando así que la pintura -nuestro medio predilecto- no conoce fronteras y está en continua reinvención, relacionándose con otros medios artísticos que tienen mucho que aportarle y que también tienen cabida en nuestro espacio y con nuestro público. Así se ha gestado una dialéctica entre diferentes medios de cuyo resultado estamos muy orgullosos.

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¿A qué nos referimos? ¿Cuál ha sido el resultado de este encuentro? Pasemos a lo que más nos gusta: la experiencia de mirar.

Una de las grandes apuestas de la Extraordinaria 2015 son las fotografías del que constituye uno de nuestros mayores descubrimientos: Abraham Calero. Este artista visual trabaja como si de un arqueólogo de reliquias olvidadas se tratara, y con sus creaciones devuelve la dignidad a objetos que a lo largo de sucesivos usos perdieron la capacidad de atraer la mirada. Tendremos un adelanto de este gran proyecto con las obras “Guantes” y “Teléfono”.

Guantes, papel siliconado a metacrilato sobre dibond de aluminio, 60 x 50 cm

Guantes, papel siliconado a metacrilato sobre dibond de aluminio, 60 x 50 cm

Teléfono, papel siliconado a metacrilato sobre dibond de aluminio,112 x 108 cm

Teléfono, papel siliconado a metacrilato sobre dibond de aluminio,112 x 108 cm

 

Otra de nuestros grandes hallazgos es Flavia Munárriz, artista arriesgada e innovadora que pone especial atención en el concepto con el que discuten de tú a tú sus creaciones. En sus propias palabras, trata de expresar y posicionarse con pensamiento crítico sobre las cuestiones que rigen e influencian la actualidad artística; por ello encontramos en sus obras, realizadas con oleo y metacrilato sobre cajas de luz, diálogos con la publicidad, el diseño industrial o lo decorativo. Contamos, para esta edición de la Extraordinaria de Verano con tres de sus obras:

Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar, el arte es una de ellas, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 130 x 130 cm

Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar, el arte es una de ellas, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 130 x 130 cm

While in street trance, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 100 cm/diámetro

While in street trance, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 100 cm/diámetro

Arte color risa caos tiempo luz sabor sí. Yo, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 150 x 11 cm

Arte color risa caos tiempo luz sabor sí. Yo, oleo y metacrilato sobre caja de luz, 150 x 11 cm

 

También tenemos el orgullo de poder mostraros, y será la primera vez en Madrid, las obras de un artista emergente que ya ha conquistado Puerto Rico, Estados Unidos y Barcelona, Roberto Silva Ortiz. Sus oleos son el mejor ejemplo de reinvención de la pintura: combinan el conocimiento y la admiración por los maestros clásicos con la plasmación de la realidad contemporánea; el resultado son lienzos tan novedosos como atemporales. Sin duda uno de los artistas más excepcionales y prometedores que hemos encontrado en mucho tiempo.

Akihabara (Island), oleo sobre lienzo 123 x 123 cm

Akihabara (Island), oleo sobre lienzo 123 x 123 cm

Gynoid, oleo sobre lienzo, 100 x 100 cm

Gynoid, oleo sobre lienzo, 100 x 100 cm

Orbis, oleo sobre lienzo, 130 x 91 cm

Orbis, oleo sobre lienzo, 130 x 91 cm

Shimokitazawa, oleo sobre lienzo, 97 x 127 cm

Shimokitazawa, oleo sobre lienzo, 97 x 127 cm

 

Y seguimos con nuevos lenguajes plásticos: el de Vicente García Lázaro es uno de los que más éxito cosecha y más atracción causa en el panorama madrileño del arte emergente. Las creaciones de este joven artista se definen por la continua experimentación temática y formal y por la inspiración en el paisaje norteamericano, que explora desde lo urbano y cotidiano hasta llegar a los parajes naturales.

Detroit Riverwalk Tree, técnica mixta sobre lienzo, 75x75 cm

Detroit Riverwalk Tree, técnica mixta sobre lienzo, 75×75 cm

My parents wouldn't allow me to go of 8th mile, oleo sobre lienzo, 100 x 60 cm

My parents wouldn’t allow me to go of 8th mile, oleo sobre lienzo, 100 x 60 cm

 

Otra propuesta pictórica de éxito es la de Rosana Sitcha; a la joven pintora cartaginesa le llueven galardones allá por donde pasa. Y es que reinterpreta el paisaje urbano madrileño, que tantas veces hemos observado, de un modo completamente nuevo. Las arquitecturas y la luz cobran bajo su mano la forma de manchas sólidas de color, como si se hubiesen vectorizado en el espacio del cuadro; y la iluminación nocturna de la ciudad alumbra con un peso y un resplandor inusuales.

Callao 21:45, acrílico sobre tabla, 50 x 50 cm

Callao 21:45, acrílico sobre tabla, 50 x 50 cm

Desde la Calle Alcalá I, acrílico sobre tabla, 70 x 70 cm

Desde la Calle Alcalá I, acrílico sobre tabla, 70 x 70 cm

Metrópolis 11:30 p.m, acrílico sobre tabla, 120 x 120 cm

Metrópolis 11:30 p.m, acrílico sobre tabla, 120 x 120 cm

 

Isabel Ramoneda forma parte del proyecto que es la Galería Jorge Alcolea desde sus inicios. Ella es una de las artistas más consolidadas y aclamadas de nuestro colectivo, pero no por ello deja de sorprendernos con ricas aportaciones creación tras creación. Su ansia experimental no conoce límites y se canaliza en su matizada gestualidad que siempre busca explorar las relaciones e interdependencias entre obra y entorno, márgenes y lienzo, naturaleza y pintura. En esta exposición nos presenta una de las primeras muestras del que será un significativo giro en su trayectoria artística, “Han Shan, qu’y a-t-il autour de mon jardin?”, junto con la pieza “Improvisación”, con una gama cromática reducida que busca los tenues contrastes de la escala de grises.

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Han Shan, qu’y a-t-il autour de mon jardin?, técnica mixta sobre lienzo, 150 x 150 cm

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Improvisación, técnica mixta sobre tabla, 100 x 100 cm

Alejandra Caballero es otra de las grandes figuras que recorren nuestro espacio cada temporada. Serenidad, juegos de luces y recreación de ambientes de sosiego entran en un sutil juego dentro de su técnica, de fuertes matices neoimpresionistas.

Despertar, oleo sobre lienzo, 81 x 65 cm

Despertar, oleo sobre lienzo, 81 x 65 cm

Siesta, oleo sobre lienzo, 50 x 100 cm

Siesta, oleo sobre lienzo, 50 x 100 cm

 

 Àlex Prunés es uno de los grandes exponentes del realismo en nuestro espacio. Sus obras, siempre dotadas de reminiscencias a los grandes nombres de la figuración norteamericana, hacen un buen uso de los imaginarios temáticos y estilísticos de sus maestros, a la vez que dialogan y actualizan sus patrones para adaptarlos a nuestra contemporaneidad.

Playa, oleo sobre lienzo, 65 x 46 cm

Playa, oleo sobre lienzo, 65 x 46 cm

Resonancia, oleo sobre lienzo, 65 x 114 cm

Resonancia, oleo sobre lienzo, 65 x 114 cm

 

Las abstracciones de Paco Conesa, que ya han sido exhibidas en varias exposiciones de la galería, recorren la totalidad de la imaginación del artista explorando las posibilidades pictóricas de su lenguaje formal. Para la presente muestra presentará varias obras, como “De saberse más blanca”, “A tale of my inner life” y “Nebulosa”.

Nebulosa, técnica mixta sobre lienzo, 100 x 81 cm

Nebulosa, técnica mixta sobre lienzo, 100 x 81 cm

De saberse más blanca, técnica mixta sobre tela, 100 x 100 cm

De saberse más blanca, técnica mixta sobre tela, 100 x 100 cm

 

Antonio Cabau expone por vez primera sus creaciones escultóricas en la Galería Jorge Alcolea, y toman como punto de partida los planteamientos artísticos en torno al juego visual que nos ofrece el op art. Colabora en esta exposición colectiva con las obras “Mobil rojo” y “Sanaa Tower”.

Sanaa Tower, lacas sobre metales, 35 x 82 x 20 cm

Sanaa Tower, lacas sobre metales, 35 x 82 x 20 cm

Mobil rojo, lacas sobre metales, 22 x 78 x 22 cm

Mobil rojo, lacas sobre metales, 22 x 78 x 22 cm

 

La última de nuestras nuevas aportaciones la constituye la pintora M. Ángeles Campón, cuyas obras retratan la exuberante joie de vivre de la juventud madrileña, haciendo especial hincapié en manifestaciones artísticas del arte urbano como es el graffiti.

Graffiti Rojo, oleo sobre lienzo, 92x195 cm

Graffiti Rojo, oleo sobre lienzo, 92×195 cm

Graffiti azul, oleo sobre lienzo, 92x150 cm

Graffiti azul, oleo sobre lienzo, 92×150 cm

 

 

Se podrá disfrutar de este conjunto de creadores multidisciplinares y el diálogo que sus obras entablan en nuestra sede de la calle Claudio Coello, 28, desde el miércoles 8 de julio hasta el 21 de septiembre.

ELISABETH OLLÉ CURIEL / DIÁLOGOS

La célebre artista de orígenes catalano/venezolanos Elisabeth Ollé Curiel muestra su obra más reciente en la Galería Jorge Alcolea. “Diálogos” trae a nuestro espacio algunas nuevas creaciones pertenecientes a las series más reconocidas de la artista. Óleos y esculturas en acero pulido y pintado que hacen al espectador reflejarse en su superficie, que atraen su atención sin dejarle penetrar más allá de la planicie de color y el rasgo marcado de las pinceladas enérgicas de Elisabeth.

Pinturas y esculturas para experimentar, para disfrutar, para ofrecerse a ellas con los brazos abiertos, a esa unión de la herencia clásica del continente europeo y la vitalidad salvaje de nuestra hermana, América Latina.

“Elisabeth Ollé Curiel siente, vibra, palpita, expresa, denuncia y todo en su pintura es como una llama viva. El color, la pincelada gruesa… nos hablan de espontaneidad, de instinto de captación de la realidad tal como es, sin mixturas ni convencionalismos” Lineart, Gante, 1996.

“Ella pinta como ella es: un entre dos, un espacio intermedio, un puente uniendo dos orillas. Su pincelada es prolongación de su identidad misma: ibérica, mediterránea y caribeña de Curaçao y Choroní” Víctor Fuenmayor, Caracas, 1997.

“Atravesar el umbral del estudio de Elisabeth Ollé Curiel es emprender una aventura. Una aventura complicada, compleja, y sobre todo colorista” María José Blas, Barcelona, 2004.

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TERESA CALDERÓN & MERSUKA DOPAZO / BY THE FACE 2015

Por segundo año consecutivo, las artistas Teresa Calderón & Mersuka Dopazo exponen en nuestro espacio sus exóticos trabajos realizados a dos manos. By the face, su exhibición para el 2015, viene cargada de color y energía.

Estas dos pintoras polifacéticas viven gran parte de su vida en Asia, y es allí donde fusionan sus diferentes lenguajes artísticos en un mismo lienzo. Influenciadas por su cultura, su color, la fuerza y el apasionante caos armónico de parajes como el paradisíaco Bali (donde realizan gran parte de su producción), Teresa Calderón y Mersuka Dopado plasman en sus obras la máxima expresión de lo femenino. Se definen como “buscadoras de instantes” exponiendo entre dos mundos contradictorios, oriente y occidente, expresando sus emociones entregadas al lienzo.

No os perdáis su trabajo, que podréis disfrutar hasta el 16 de mayo en nuestro espacio de la calle Claudio Coello 28, de 11 a 15 y de 17 a 21 horas, de lunes a sábado. ¡Os esperamos!

 


 

 

 

JUAN ESCAURIAZA 2014

Nuestro artista más internacional, Juan Escauriaza (Madrid, 1961), vuelve tras cinco años dedicado al circuito artístico estadounidense con un monográfico, compuesto de catorce obras, sobre la ciudad de San Francisco.

Desde que en el año 2009 hizo su última exposición en España, en la madrileña Casa de Vacas (Juan Escauriaza, entrevistado durante su última exposición en España, en Casa de Vacas en el 2009), Escauriaza se ha centrado en el mercado de Estados Unidos de mano de sus galerías en California y Nueva York. Ahora, un lustro después, volvemos a gozar de sus piezas en Madrid.

“Juan Escauriaza 2014″ está disponible para su visita desde el jueves 27 de noviembre hasta el 20 de enero del 2014 en nuestro espacio, en la calle Claudio Coello, 28, de lunes a viernes en horario de 11 a 15 y de 17 a 21 horas.

¡Os esperamos!

 

 

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Artículo Juan Escauriaza en Subastas

“San Francisco es -y ha sido siempre- cuna y meca de aquellos artistas que dedicados a la pluma o al pincel van a la caza de una mejor suerte hacia poniente. Su Golden Gate Bridge, férrea puerta de acceso al sueño americano, y sus emblemáticas calles empinadas están insertas en la memoria de los que ya conocen el París de la West Coast, pero también de quienes no han podido hacerlo aún. Mil veces filmada, pintada y retratada, San Francisco nos pertenece a todos.

Juan Escauriaza la recorre también, cámara en mano y ojo alerta, buscando la materia prima de sus obras. Pero su San Francisco no es el de las postales y las guías de viaje. La suya es una ciudad más íntima, menos impropia y desgastada. Él atiente a las extrañas aristas que dibujan algunos edificios, a los fugitivos paseantes que dejan efímeras siluetas a su paso, al inconfundible azul del cielo californiano únicamente roto por las palmeras salvajes que Faulkner describía –ahora domadas en el desarrollo de la gran urbe– y, sobre todo, a las sombras que la luz del oeste proyecta sobre el cemento en las horas limítrofes del día. Bajo su mirada atenta las arquitecturas parecen reclamar una armonía más propia de un pasado europeo.

Ahí reside el gran secreto de su obra: en el concienzudo equilibrio de las composiciones, el cuidado del detalle y la perfecta mixtura entre el imaginario americano y el refinamiento del viejo continente. Honesto, despreocupado del virtuosismo y el aplauso del público, Escauriaza se distingue por no pensar con el reloj.  Por ello su pintura tiene esa cualidad reservada sólo para los que están destinados a no perecer: ser más bella que la propia realidad. Empeñado en transformar la ciudad norteamericana en un espacio que quede para la imaginación, continúa su eterna persecución de la imagen que no caduca”

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“San Francisco is –and always has been– the cradle and mecca of those artists of the pen or the brush who embark on a journey to the west in search of their luck. Its Golden Gate Bridge, iron entrance to the American Dream, and its emblematic steep streets are inscribed in the memory of those who already know the Paris of the West Coast, but also of those who haven’t had the chance to visit it yet. Painted, filmed and portrayed a thousand times, San Francisco belongs to all of us.

Juan Escauriaza also travels the city, with his camera in his hands and an open eye, looking for the raw material of his works. But his own San Francisco isn’t the one on postcards and in tourist guides. His is a more intimate city, less improper and worn out. He holds on to the strange ridges some buildings draw, to the fleeting passers-by who leave their ephemeral silhouettes as they walk on, to the unmistakable blue of the California sky, split only by the wild palms Faulkner described –now tamed by the developments of the big city–, and, above all, to the shadows the western light casts over the cement at twilight. From his observant perspective, the architecture seems to reclaim a harmony much closer to a European past.

Therein lies the great secret of his work: in the painstaking balance of his compositions, the intent care of the details, and the perfect mixture between the American imaginary and the refinement of the Old World. Sincere, not worried in the least about virtuosism and public acclaim, Escauriaza stands out for not thinking with the clock. That is why his paintings hold this special quality reserved only for those not meant to perish: to be more beautiful than reality itself. Striving to transform the American city into a space for imagination, he continues his eternal hunt for the image that never expires”

COLECTIVA DE OTOÑO

Artistas participantes:

TERESA CALDERON, FRANK JENSEN, ROSANA SITCHA,TERESA MARTINEZ, CRIS SANZ, CLARA BORGES, ISABEL RAMONEDA, ALEJANDRA CABALLERO, ALEX PRUNES, VICENTE GARCIA LAZARO

 

Del 23 de octubre al 25 de noviembre
De lunes a sábado de 11 a 15 y de 17 a 21 horas

 

Invitación Colectiva de Otoño